Hace unos días Bella llegó a casa y nuestra rutina dio un giro de 180 grados.
Después de 6 años con nuestra perra Gala, nos habíamos acostumbrado a una vida tranquila y bastante estable. Volver a tener un perro es emocionante… pero también requiere algunos ajustes para que todo funcione.
Por eso te voy a contar algunos tips para que la convivencia entre el nuevo perro y tu peludo sea lo más fácil posible para todos.
1. Presentaciones en espacio neutro
El primer encuentro entre los dos perros es clave. Siempre que sea posible, hazlo en un entorno neutro, como un paseo por el parque, donde ninguno de los dos peludos lo sienta como “su territorio”.
Esto hace que todo fluya más natural sin tanta tensión inicial.
2. No fuerces el contacto o juego entre los dos perros
Uno de los errores más comunes es intentar que los perros jueguen juntos o interactuen constantemente desde el día 1.
La convivencia muchas veces empieza simplemente por aprender a compartir espacio.
Dejar que cada uno tenga su ritmo evitará tensiones innecesarias.
3. Paseos individuales
Es muy importante que combinemos los paseos conjuntos con paseos individuales diarios, para, por un lado, adaptar el paseo a las necesidades del perro en cuestión (si necesita gastar más energía, entrenar…) y por otro, mantener esa rutina con el perro que ya teníamos para darle un descanso del otro y cuidar nuestro vínculo.
4. Mantén la rutina con tu anterior perro
Es normal que con la llegada del nuevo integrante estemos más pendientes de él, pero el perro que ya vivía con nosotros también está sufriendo un cambio importante.
Por eso intenta respetar sus espacios, no le cambies sus rutinas de paseo, comida y momentos de calma.
Por ejemplo, a Gala le encanta estar tomando el sol en el jardín por las mañanas. Aunque Bella quiera estar conmigo dentro de casa, no obligo a Gala a entrar con nosotras.
5. Variedad de mordedores
Los perros necesitan morder y descargar el estrés o la ansiedad, sobre todo en los primeros días.
Tener a disposición mordedores de diferentes tipos/texturas les ayuda a canalizar esa necesidad de forma adecuada.
En nuestro caso hemos utilizado el mordedor de menta, el veggie toy de plátano que se ha convertido en su favorito, y dos mordedores rellenables de Sodapup.
Nosotros todavía estamos en ese proceso de adaptación, observando mucho y ajustando pequeñas cosas para que ambas se sientan cómodas.
Lo importante no es que todo sea perfecto desde el principio, sino dar tiempo, respetar los ritmos de cada perro y construir poco a poco una nueva normalidad.


